Toda mi vida trabajé en el sector privado. A lo largo de mis años laborales recorrí varias empresas y medios de comunicación y fueron varias las ocasiones en las que me despidieron, específicamente de estos últimos, por no querer arriar las banderas que hice mías, como la coherencia y la honestidad.

Siempre fui una dura crítica del sistema. Estoy convencida de que los graves vicios que hoy tiene la sociedad paraguaya son producto de los años de desgobierno que empezaron con Alfredo Stroessner y persistieron con sus sucesores. El régimen colorado hizo del prebendarismo y la corrupción una forma de vida. Sus exponentes intentaron convencernos de que el que no se aprovechaba vendiendo hasta su conciencia, era un vyro que no merecía respeto.

Pagar por favores, encontrar recovecos para violar la ley se convirtieron en estas décadas en formas de supervivencia para muchos compatriotas. Los que nos resistimos tuvimos que acostumbrarnos a vivir en un país muy diferente, con reglas duras, pocos ingresos y ningún futuro. Fue nuestro castigo por no aceptar las reglas del juego dictadas por los sinvergüenzas.

Ver la prepotencia y la haraganería de muchos funcionarios públicos que debían haber servido a la ciudadanía era ofensivo para quienes solo pretendíamos un trabajo digno y responsable que nos permitiera sobrevivir y mantener a nuestras familias. Esa era la ley en los gobiernos colorados y sus seguidores la cumplieron a rajatabla y se aprovecharon de ella.

Que hubo funcionarios honestos y trabajadores? No tengo ninguna duda. Pero no fueron la mayoría. Casi todos solo utilizaron la función pública para beneficiarse y enriquecer a su entorno a costa de las arcas del Estado.

Apoyé desde el comienzo la candidatura de Fernando Lugo porque me convenció no solo de que era el único que podía ganar a los colorados, sino que con esfuerzo podía darme por lo menos el inicio de ese país que me merezco y merecen quienes no han transigido en sus principios. Y en todo momento manifesté que si este gobierno me convocaba, estaría dispuesta a trabajar con el por el país.

Y me convocó. Mañana asumo como Directora de Comunicación del MEC. Me han llamado porque confían en mi trabajo, mi honestidad y mi trayectoria. Por primera vez, en mis 51 años de vida, estaré en la vereda de enfrente. No tengo ninguna experiencia en el ámbito público y eso me asusta un poco. No se aún con qué monstruo me voy a enfrentar pero se que está allí, y se también que lo voy a vencer. Porque a mi inexperiencia antepondré mi decisión de hacer bien las cosas con el espíritu de siempre, con la honestidad y la coherencia de siempre.

Se que habrá algunos que se regodearán dándome el mote de zoquetera. Lo harán quienes mientras tuvieron en sus manos el poder de trabajar por el país prefirieron aprovecharse de el y siempre se molestaron por mis críticas. No me importa. Jamás seré zoquetera. Soy una persona honesta y me siento orgullosa de serlo. Ya estoy muy vieja para cambiar de banderas.

Aquí estoy, dando la cara como la di siempre, aún en tiempos oscuros. Este es un nuevo tiempo para mi país y me honra saber que formaré parte de la gente que trabajará porque sea mejor para todos. Se que cometeremos errores, se que yo los cometeré. Pero aprenderé de ellos y me fortalecerán, porque señores, a pesar de las voces amargadas de quienes lloran la pérdida de sus privilegios, el nuevo Paraguay ya se ha puesto en marcha.

Y nadie podrá detenerlo.